lunes, 28 de diciembre de 2015

Las obligaciones

He recibido e-mail de ex-alumnos dándome el pésame. Yo se los agradezco, pero quisiera que este blog se mantuviera anónimo.
El motivo es que las personas que lean este blog, se vean reflejadas. Por eso pido a quienes lean estos escritos no señalen de quien es, sólo que sirva a apoyo y quizás una verdad que no se quiere ver en el alma humana.
Algo que pasa mucho es dudar si lo que haces está bien o no, ya que esa persona que más te importaba siempre te aconsejaba. El desprenderte de algún recuerdo físico es un tema que duele, no por lo material, sino por el hecho de que piensas que si esa persona estuviese en este plano se opondría.
El día de hoy vendí el auto. Durante todo el proceso, en mi mente, estuve analizando si estaba bien o no. Mi madre siempre quiso que se tuviera auto para movilizarse, también lo veía como una señal de éxito.
Hay que recordar lo bueno, pero también las diferencias que se tenía con el ser querido. Las madres son humanas, criadas y educadas según ciertos preceptos que aprendieron en vida.
Yo lo comprendo, pero realmente el auto no me sirve. Hace como dos años que venció mi licencia de conducir, y para mi trabajo requiero moverme rápido de una institución a otra, por lo cual jamás ocupo auto.
Quizás les pase muy a menudo cuando tenga que comprar o vender algo. Son detalles con los cuales debe lidiar.
Estoy en un estado de zombi, no siento dolor, no siento angustia, no siento desesperación, no siento pena. Creo que es una defensa de nuestra mente. En estos 9 días he llorado, gritado y agonizado. Es como la calma después de la tormenta y antes de la nueva tormenta.
Cuando paro y lo pienso me siento una basura, pensando que por qué no estoy llorando, por qué no agonizo.
Hoy converse con una conocida del lugar donde trabajo. Me escucho y me dio su apoyo. Se lo agradezco. El tema es que cuestionó el postergarme y no haber formado una familia y dedicarme a mis padres.
Sé que no lo hizo por maldad, sólo toco el tema, al conversar de no estar sólo y tratar de formar una familia.
Las personas no saben los problemas familiares. Esos problemas o situaciones que nos llevan a tomar ciertas decisiones son tan personales que jamás nadie debe saberlas.
Mi decisión fue consciente, porque nadie se casaría conmigo si debo mantener dos casas al mantener a mis padres, lo cual se lleva casi todo el dinero.
Frio y matemático, no podía tener familia si mis ingresos eran para mantener la casa con mis padres.
Yo elegí y no me arrepiento. Siempre uno debe aceptar las decisiones y las consecuencias de ellas.
Mi padre tuvo un problema económico, como toda familia en este pais y en el mundo, por lo cual empezamos a arrendar, además le tocó jubilarse. Jamás hubieran vuelto a tener su casa, además los medicamentos, la comida los gastos de servicio, la bencina para le auto, los seguros, el créditos, la ropa, es decir todo aquello que uno requiere para vivir, con la pensión no alcanzaba.
Ellos viven conmigo. Esa fue mi decisión, por lo cual le di todo a mi madre.
Jamás juzguen a otros seres humanos, quizás uno piensa que debió hacer esto o lo otro, pero no se sabemos el porqué de su actuar.
Nuestra forma de vida es diferente, jamas me fui de casa, los acompañe, era feliz, me hice cargo de ellos, me preocupe por darles todo lo que necesitaban y siendo hijo único no me arrepiento porqeu fui muy, pero muy feliz.
Cuando llegué a la casa y frente al árbol pude llorar más tranquilo. No puedo llorar frente a la gente, no puedo llorar frente a mi padre.
Somos seres humanos, debemos llorar, debemos sentir, debemos experimentar el dolor hasta lo más profundo, para poder levantarnos de a poco.
Nadie que no haya perdido a un ser querido tiene el derecho de cuestionar a los demás. Si lo ha perdido debe saber que cada ser humano es diferente.
El motivo porque escribo todos los días, es para poder sobreponerme al dolor, ya que no puedo conversar con nadie. Además cualquier otro ser humano que esté pasando por lo mismo, pueda entender que no está sólo por completo, que también hay millones de personas que pasan por lo mismo, por lo cual hay millones de formas de sobre llevar un duelo.
En esta sociedad el mostrar humanidad, sentimientos y dolor, se tacha de débil, incapaz de sobrellevar la vida. Eso es una falacia, todos somos almas que sentimos amor, odio, tristeza y felicidad. Un ser que sufre y se cuestiona a si mismo y se enfrenta a todas las preguntas de la existencia misma, que es capaz de seguir levantándose cada día, aunque sea un infierno, no es débil, es humano capaz de sobre llevar el dolor día tras día. Porque para que el dolor pase debe empezar a conocerse a sí mismo.
A quien sufra, no esta sólo, todos, sin excepción pasamos por este dolor.

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